No llegué al coaching desde la teoría. Llegué desde una vida que se cayó y tuve que levantar pieza por pieza.
Soy Christian Abad. Nací en Ecuador, me hice en Estados Unidos, y entre esos dos países perdí casi todo y aprendí a reconstruirlo. Lo que enseño no salió de un libro. Salió de vivirlo.
Seis momentos que explican por qué hoy hago lo que hago.
Nací en Cuenca, Ecuador, en una familia amorosa y de valores. De niño aprendí a adaptarme rápido, porque nos mudábamos seguido de ciudad en ciudad.
En la adolescencia descubrí algo que marcaría el resto de mi vida: mi voz, y la fuerza de comunicar con ella. A los dieciséis ya había arrancado mi primer negocio en el mundo del entretenimiento.
El trabajo político de mi padre nos ganó enemigos. Crecí entre situaciones que ningún joven debería vivir, y la violencia escaló hasta un secuestro.
Cuando recuperé mi libertad, vi claro que mi país ya no era un lugar seguro para construir. Elegí mi crecimiento por encima de la comodidad. Elegí irme.
"Las mejores decisiones surgen cuando conoces tus debilidades y fortalezas, y sabes reconocer cada oportunidad que la vida te presenta."
Llegué a Estados Unidos a los veintitrés años, con lo puesto y sin un plan claro. Ese mismo año sobreviví al 11 de septiembre desde el piso 31 de la Torre 1.
Arranqué como arranca casi todo inmigrante latino. Aprendí el idioma, tomé los trabajos que había, y con los años levanté mi propia empresa de eventos para la comunidad hispana en Nueva York.
Formé un hogar, tuve a mis hijos, y por fuera parecía que lo había logrado. Adentro era otra cosa.
Un divorcio me alejó del día a día de mis hijos. Vino una depresión profunda, llegué a no tener dónde vivir, y pasé dos años perdido en el alcohol. El negocio seguía de pie. Yo no.
"Cuando te enfrentas a obstáculos en la vida, tú decides si aprender o dejarte vencer."
Lo que me sacó del fondo no fue una frase motivadora. Fue querer estar cerca de mis hijos.
Me formé y me certifiqué como coach. Estudié programación neurolingüística, patrones de comportamiento humano y liderazgo. Y me reencontré con Ivanna, esta vez para construir distinto. Juntos formamos la familia que tengo hoy.
Durante diez años trabajé como coach acompañando a empresarios a crecer. De esa etapa salió un método afinado en trabajo real, no en teoría de fin de semana.
Hoy ese método tiene nombre, Método ABAD, y una misión clara: construir la comunidad de empresarios latinos más grande de Estados Unidos. Esta marca es un comienzo nuevo, y quiero que entres temprano.
Conozco de cerca al empresario latino que factura bien y duerme mal. Que sostiene una empresa y tiene a la pareja en silencio. Lo conozco porque fui ese hombre.
Por eso no trabajo solo tu negocio. Trabajo tu cuerpo, tu conciencia, tu conexión y tu capital. Las cuatro áreas, porque cuando una se cae, las demás lo sienten.
Conocer el Método ABAD →Empieza por el diagnóstico y sabrás en cuál de tus cuatro áreas poner el foco hoy.